Coronavirus y ansiedad

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Coronavirus y ansiedad

La crisis del coronavirus como generadora de problemas de ansiedad.

Una crisis es una situación en la que se dan una serie de cambios a los que debemos de adaptarnos de la mejor manera posible si queremos afrontarla con éxito. Una crisis también es una oportunidad para poder exponernos a situaciones que conectan con nuestra vulnerabilidad y que nos permiten desplegar nuestras capacidades y estrategias de afrontamiento, aprendiendo de ellas para salir fortalecidos.

Estoy segura que la crisis del Coronavirus será una oportunidad para crecer como personas gracias al espíritu de cooperación y de solidaridad que estamos viendo en el día a día, nos permitirá hacernos fuertes delante de la adversidad y la situación de confinamiento que estamos viviendo nos permitirá estrechar los lazos con la familia y con nuestros seres queridos, al estar en casa compartiendo y comunicándonos, esforzándonos a sacar lo mejor de nosotros mismos para promover una convivencia armónica con los nuestros.

¿Pero qué pasa con las personas que son especialmente vulnerables y que ya presentaban problemas de salud mental?

Estos días pienso mucho en estas personas más vulnerables a padecer problemas de este tipo, pienso en mis pacientes con problemas de ansiedad, en cómo están viviendo esta situación que nos toca vivir y sobretodo, en cómo los medios de comunicación nos están bombardeando con noticias e informaciones que más que tranquilizarnos están contribuyendo a disparar los niveles de ansiedad en la población.

Los profesionales del mundo de la psicología estos días estamos viendo que la crisis del Coronavirus está provocando un aumento de estrés y de problemas psicológicos en aquellas personas que ya presentaban problemas de salud mental, especialmente en aquellas personas con problemas de ansiedad, depresión o con trastorno obsesivo compulsivo (TOC). El miedo debilita y mata más gente que la mayoría de los virus, ya que merma nuestra capacidad de defensa a nivel físico y a nivel emocional por un aumento del estrés.

Ansiedad y Coronavirus desafortunadamente son un binomio que los profesionales de la salud ya estamos empezando a tratar.

Impacto psicológico de la crisis del Coronavirus en la vida de las personas que padecen ansiedad.

Las reacciones psicológicas a la crisis delante de la posibilidad del contagio pueden ir desde un estado permanente de inquietud a un estado de ansiedad producido por la incertidumbre y el sentirse constantemente en situación de peligro delante de la posibilidad del contagio. También pueden ir acompañadas de sensaciones de tristeza o de ira al sentirse desbordado por la situación, delante de la sensación de falta de control.

coronavirus y ansiedadAlgunas personas pueden presentar dificultades para dormir o concentrarse. El miedo al contacto con otras personas, a viajar en transporte público o el miedo a exponerse a espacios públicos puede aumentar, otras personas presentaran síntomas físicos, como un aumento de la frecuencia cardíaca o problemas físicos como malestar gástrico o estomacal, todos ellos síntomas de la ansiedad.

Por otra parte, la cuarentena y la situación de aislamiento tienen un impacto negativo en el bienestar mental. La separación de los seres queridos, la pérdida de libertad, la incertidumbre sobre el estado de la enfermedad y el aburrimiento puede ocasionar la aparición de problemas psicológicos o agravar los ya existentes.

Delante del estado de alarma por la crisis del Coronavirus las reacciones más habituales en un primer momento son las de miedo y de ansiedad. Más tarde vienen reacciones como el  desánimo y la desesperación. En cierta medida, estas reacciones son normales, proporcionadas y adecuadas a la situación que estamos atravesando. Debemos de evitar patologizar las reacciones que son normales, en este caso experimentar este tipo de emociones es natural. El problema es cuando experimentamos una reacción desproporcionada delante de la situación que lleva a interferir de manera significativa en nuestra vida personal, social y laboral.

Claves para manejar la ansiedad en situación de crisis.

El TOC (trastorno obsesivo compulsivo) se caracteriza por la presencia de pensamientos recurrentes, incontrolables y que vienen a la mente de forma persistente. Las personas con rasgos obsesivos son conscientes de que sus pensamientos son absurdos, pero no los pueden evitar. A esto se añaden los rituales, las manías o las compulsiones que realizan para intentar rebajar sus niveles de ansiedad y poder tranquilizarse.

En los pacientes con TOC o con rasgos obsesivos estamos viendo cómo se han disparado las compulsiones y los rituales de limpieza por el miedo a la contaminación, en estas personas vemos que su trastorno se agrava delante de la crisis del Coronavirus.

Evitar el exceso de información

Se aconseja a las personas con este tipo de dificultades que eviten ver, leer o escuchar noticias que provoquen sensaciones de ansiedad o de angustia. Así mismo, para aquellos pacientes con TOC, en relación a la higiene, se aconseja evitar la lectura repetida de consejos o de otra información sobre la prevención del virus y se aconseja que otras personas eviten recordarles que se laven las manos, estableciendo límites de tiempo al lavado de manos.

Promover el autocuidado.

Es aconsejable entrenarse en las técnicas de respiración y de relajación para poder aminorar los altos niveles de ansiedad, a la vez que es importante no dejar de realizar actividades manuales y físicas que nos permiten auto-regularnos. El sedentarismo y la inacción vital debida al aislamiento provoca complicaciones como la ansiedad o alteraciones del ritmo del sueño, por eso se recomienda potenciar el sistema inmunitario realizando actividad física en casa o actividades como bailar, jugar, la exposición diaria al sol para la prevención de la depresión y la realización de otras actividades lúdicas como escuchar música, leer, pintar y  hablar con otras personas que potencien nuestro enfoque positivo de la vida.

Tomar Consciencia.

Si en algún momento experimentas ansiedad es importante que no la ignores. Aunque para muchas personas la negación de las emociones sea un mecanismo de defensa delante de situaciones de estrés, es importante NO IGNORAR LA ANSIEDAD, ya que a largo plazo la negación de la emoción contribuye a generar una mayor tensión interna que se traduce en una mayor ansiedad.

Es muy normal sentir miedo delante de una situación así y es importante que la persona que experimente ansiedad reconozca y no ignore sus emociones. Es útil explorar por qué sientes miedo y ver si existen creencias irracionales detrás de esas emociones, si uno no puede hacerlo por sí solo es importante pedir ayuda terapéutica.

Aceptar que habrá incertidumbre

La esencia del TOC y de la ansiedad es la intolerancia a la incertidumbre. Es importante tomar consciencia de que puedes sostener el hecho de no poder controlar todo lo que está sucediendo a tu alrededor y aun así puedes estar bien, puedes sentirte bien a pesar de no tener toda la información.

Pedir ayuda

Si sientes que necesitas apoyo psicoterapéutico, puedes pedir ayuda a los profesionales de la salud mental que estos días estamos disponibles mediante asistencia online o telefónica. Es importante que sientas que no estás solo o sola. Si no dispones de recursos económicos para poder beneficiarte de un soporte psicológico de calidad contacta con nosotros y te proporcionaremos el contacto de psicólogos que ofrecen sus servicios de intervención en crisis de forma gratuita.

Espero que para todos y todas, esta crisis sanitaria pueda ser una oportunidad de aprendizaje y de mejora a nivel personal y social. Y que las personas que vivan mal la situación o que sean más vulnerables puedan estar (y sentirse) acompañadas y disponer del apoyo social y psicológico necesarios. Ahora más que nunca.

 

Judit March Fuentes

Dra. en Psicología Clínica y psicoterapeuta.

 

 


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Judit March

Dra. en Psicología Clínica y de la Salud. Terapia individual y de pareja.

2 Comments

Maribel Lirio

marzo 17, 2020at 7:42 pm

UNA PIEDRA EN EL CAMINO
Así es como yo titularía este “kit,kat” que nos ha tocado vivir obligatoriamente en nuestro día a día. Y nos ha pillado con que no teníamos los zapatos adecuados para caminar por este desconocido itinerario.
Lo peor de todo: nos toca convivir más de cerca con quizás la persona que más desconocemos, o sea, nosotros mismos. Nos tenemos que enfrentar a emociones que no nos gustan, a miedos , a incertidumbres, a elucubraciones que muchas veces no tienen sentido. Quizás es un momento extraordinario para meditar y sacar lo mejor que hay en nosotros.
Y ya no te digo, si tienes que compartir un reducido espacio con otras personas que también están pasando por lo mismo, conociéndose un poco más. Creo que en este caso, debemos repartir los momentos de silencio con los de conversación. Y respetar muchísimo los espacios vitales de cada uno. Porque si no es así corremos el peligro de entrar en zonas de conflicto.
Son momentos de practicar la asertividad; el arte de convencer, de persuadir, de seducir. El otro día escuchaba con gran pesar como mi vecino gritaba a su hijo de una manera descomunal. Y yo pensaba: ¿Por qué hace eso? Obvio que el hijo , ya adolescente, contestaba con el mismo tono de voz. Están a cinco centímetros y se chillan como si estuvieran a 500 metros. Mmmmmmm. …. no , estaban muy lejos el uno del otro. Convivir con adolescentes se está convirtiendo en un deporte de riesgo si no te pones a su lado , sino enfrente. El otro día le quitamos el polvo al “Party” mis hijos y yo y nos lo pasamos muy bien. Hay que procurar estar cerca, porque cuando se está confinado la medida no entiende de números sino de emociones.
Quitémosle el polvo a la creatividad, gocemos del arte del “dolce farniente”, o sea del no hacer nada. Luego lo echaremos de menos. Dentro de unos años contaremos esta experiencia como algo importante que ha pasado en nuestra vida.
Yo no tengo miedo al virus. Quizás tengo más respeto a la estupidez humana, a los que no escuchan, a los que acaparan, a los que el YO es lo primordial en su día a día. Me preocupa la avaricia de nuestros gobernantes , primero la economía, luego las personas.
Filosofemos, amemos a la sabiduría que nos ofrecen estos días y que tanta riqueza animosa nos puede regalar.

    Judit March

    mayo 13, 2020at 12:24 am

    Que buenas son tus reflexiones Maribel y cuánta certeza hay en tus palabras. Te abrazo fuerte en la distancia.

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