Bloqueo emocional: claves para identificarlo y tratarlo.

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Bloqueo emocional: claves para identificarlo y tratarlo.

Puede ser que alguna vez te hayas sentido estancado y no sabes por qué, o que no consigas conectar con lo que realmente te ocurre por dentro o te haya costado pensar con claridad. Estas sensaciones tan confusas y molestas pueden ser el signo de un bloqueo emocional.

¿Qué es un bloqueo emocional?

Un bloqueo emocional es un mecanismo de defensa delante de experiencias dolorosas, de un conflicto interno o de estrés sostenido en el tiempo. Es una situación en la que una persona tiene dificultad para sentir, identificar o expresar emociones y genera un estado que repercute de manera negativa sobre el bienestar psicológico y la vida cotidiana.

Muchas personas relatan la sensación de estar apagadas o anestesiadas o con la dificultad de conectar con lo que sienten. Tener un bloqueo emocional no significa que la persona no tenga emociones, sino que le cuesta acceder a ellas y por lo tanto tiene dificultad en poder procesarlas.

 

¿Qué síntomas suele provocar un bloqueo emocional?

A NIVEL EMOCIONAL experimentamos una sensación de vacío o de indiferencia y una falta de motivación hacia situaciones o actividades que antes resultaban placenteras. En lo que refiere a lo relacional, experimentamos la sensación de estar desconectado de nosotros mismos o de los demás.

A NIVEL MENTAL, un bloqueo emocional genera confusión mental, dificultad para concentrarse y la consecuente dificultad para tomar decisiones.

A NIVEL FÍSICO puede acompañarse por síntomas físicos como son tensión muscular, cansancio constante, problemas con el sueño, dolor de cabeza y sensación de opresión en el pecho o en el estómago.

A NIVEL DE COMPORTAMIENTO en muchos casos la persona tiende al aislamiento social, a la procastinación (no acabar las actividades o no empezarlas), se evita hablar de emociones o se evitan los conflictos o las conversaciones profundas. En aquellos casos más graves se puede llegar incluso a la sensación de estar paralizado.

¿Podemos tener un bloqueo emocional sin darnos cuenta?

Es bastante habitual tener un bloqueo emocional sin darse cuenta. De hecho, muchas personas no identifican lo que les pasa hasta que aparecen otros síntomas o alguien de su entorno se lo indica. Esto sucede porque el bloqueo emocional a menudo es un mecanismo de defensa del cerebro, la mente se “desconecta” parcialmente de ciertas emociones para evitar un malestar que percibe como demasiado intenso o difícil de gestionar. Puede suceder sin que nos demos cuenta porque el bloqueo emocional aparece de manera muy progresiva. La persona se acostumbra y lo percibe como su estado normal.

Si alguien vive mucho tiempo con presión o preocupaciones, puede llegar a normalizar la apatía o la desconexión emocional.

¿Cómo influye en el día a día?

Un bloqueo emocional puede influir mucho en el día a día porque las emociones tienen un papel importante en la toma de decisiones y en las relaciones humanas. Cuando existe este bloqueo, muchas cosas pueden funcionar, pero a menudo con más dificultad o con una sensación de desconexión.

Aparece indecisión constante y puedes tener la sensación que todo te deja un poco igual. Algunas personas también refieren sentirse desorientadas o “sin dirección”.

También afecta las relaciones con los demás,  puesto que el bloqueo emocional puede hacer más difícil conectar emocionalmente con las personas. Dificulta que expresemos sentimientos, hace que se eviten conversaciones profundas y esto puede generar malentendidos porque los otros pueden percibir frialdad o desinterés en la actitud.

Cuando hay bloqueo emocional puede aparecer apatía y anhedonia , que es la falta de motivación hacia las actividades que antes nos generaban placer.

 

Bases psicológicas y neurológicas del bloqueo emocional.

Un bloqueo emocional, a nivel psicológico, es un mecanismo de protección del cerebro ante emociones que percibe como demasiado intensas o difíciles de gestionar.

Cuando aparece una emoción muy intensa, el cerebro puede percibir que procesarla sería demasiado doloroso o desestabilizador. Para protegerse, la mente puede evitar la emoción.

Si esto se repite muchas veces, puede acabar generando un estado de bloqueo en que la persona ya no accede fácilmente a las emociones.

Este proceso acostumbra a empezar siendo una adaptación útil, pero si se mantiene demasiado tiempo puede dificultar la regulación emocional.

A nivel neurológico, en un bloqueo emocional aparecen cambios en cómo interactúan las diferentes zonas del cerebro que procesan las emociones. Estos cambios se producen en la interacción entre amígdala, córtex prefrontal y otros sistemas de regulación emocional, a menudo relacionados con el estrés y las respuestas de congelación que aparecen delante de una situación amenazante.

Cuando hay estrés emocional la amígdala puede activarse mucho desencadenando respuestas de defensa (lucha, fuga o congelación). El bloqueo emocional a menudo está relacionado con una respuesta de “congelación” o inhibición emocional.

Cuando hay estrés prolongado el córtex del cerebro puede inhibir o suprimir la respuesta emocional y esto puede reducir el acceso consciente a las emociones.

El hipocampo es otra estructura cerebral afectada bajo estrés y participa en procesos relacionados con la memoria. Si hay estrés crónico, el procesamiento entre memoria y emoción puede quedar alterado, cosa que puede contribuir a evitar o bloquear ciertas experiencias emocionales.

Ante el estrés intenso o prolongado, el cuerpo puede activar una respuesta de “apagón emocional” relacionada con el sistema nervioso parasimpático. Esto puede producir sensación de vacío emocional, poca energía y desconexión emocional o mental.

 

¿Cuáles son las razones del bloqueo emocional? ¿Tiene que habernos pasado algo “grave” o puede surgir sin más?

El bloqueo emocional no acostumbra a tener una sola causa, a menudo es el resultado de varios factores acumulados a lo largo del tiempo.

Uno de los motivos más habituales es el estrés prolongado en el tiempo, pero también están las experiencias dolorosas traumáticas (en estos casos el bloqueo puede ser una forma de protección psicológica para evitar revivir el dolor) o el miedo a sentir emociones, ya que algunas personas tienen miedo a sus propias emociones, porque las asocian con pérdida de control o sufrimiento. También los conflictos internos pueden generar bloqueo emocional, cuando una persona tiene valores, deseos o expectativas que entran en conflicto, puede aparecer bloqueo emocional.

No necesariamente tiene que haber sucedido un acontecimiento  traumático para que aparezca un bloqueo emocional. Muchas veces la gente piensa que solo pasa después de algo muy grave, pero en realidad puede aparecer por otras muchas razones.

A veces el bloqueo se forma por muchas situaciones pequeñas acumuladas, con el tiempo la acumulación puede saturar el sistema emocional.

También determinados guiones de vida o hábitos de vida aprendidos pueden generar bloqueos emocionales. Si una persona ha aprendido durante años a no mostrar emociones o a ignorar lo que siente, puede acabar desarrollando un bloqueo.

La sobrecarga o cansancio emocional genera a menudo bloqueos emocionales. Cuando una persona pasa mucho tiempo con responsabilidades, presión o preocupaciones, el cerebro puede reaccionar con un tipo de “modo de ahorro emocional”. Esto puede provocar sensación de vacío emocional, apatía y falta de motivación.

 

Como resolver los bloqueos emocionales.

Como el bloqueo emocional acostumbra a ser un mecanismo de protección del cerebro, el objetivo no es forzar las emociones, sino crear condiciones para que puedan volver a procesarse. El desbloqueo emocional no consiste en “forzarse a sentir”, sino en recuperar gradualmente la conexión con las emociones en un entorno seguro.

El primer paso es tomar conciencia de aquello que está pasando, es decir, reconocer que puede haber un bloqueo emocional. Muchas veces el bloqueo empieza a reducirse cuando la persona le pone nombre a aquello que le está sucediendo.

En lugar de evitarlas, es importante dar espacio a las emociones, permitir que aparezcan sin juzgarlas para ayudar al cerebro a procesar emociones que quizás han quedado “congeladas”.

Expresar emociones es clave para poderlas desbloquear, pero no siempre hay que hacerlo verbalmente. Hacer actividades creativas (escribir, dibujar, música) o actividades que faciliten la expresión personal resulta ser de gran ayuda. También se puedan expresar las emociones a través del movimiento. El cuerpo y las emociones están muy conectados, así que la actividad física también puede ayudar a desbloquear emociones.

A nivel conductual, como muchos bloqueos emocionales están relacionados con la sobrecarga emocional o con el estrés prolongado, recomendamos que se procure el descanso y el autocuidado, así como el promover cambios que reduzcan las fuentes de la presión tanto externas como internas y las exigencias personales. También es útil practicar técnicas de relajación o de mindfulness o meditar. Cuando el sistema nervioso se calma, el cerebro vuelve a ser más capaz de procesar emociones.

Con el tiempo puede ser útil explorar qué ha provocado el bloqueo puesto que entender el origen ayuda a integrar la experiencia emocional. La terapia psicológica resulta ser muy útil en este proceso, sobre todo si el bloqueo es intenso o dura mucho tiempo. Un profesional de la salud mental puede ayudar a identificar las emociones bloqueadas y puede ayudar a desarrollar herramientas de regulación emocional que le permitan poder hablar sobre aquello que está relacionado con el bloqueo emocional sin descompensarse y puedan permitirle procesar e integrar esas emociones en su vida de una manera adaptativa.

 

¿Quedan “secuelas” después de un bloqueo emocional? 

Puede haber efectos después de un bloqueo emocional, pero no siempre son permanentes ni iguales para todo el mundo. Muchas veces, cuando el bloqueo se resuelve o se trabaja, la persona recupera su capacidad emocional normal. Aun así, durante un tiempo o en algunos casos pueden quedar ciertas tendencias o cambios en la manera de relacionarse con las emociones.

  • Sensación de ser frío emocionalmente. Puede aparecer la sensación de una mayor “frialdad” emocional, esto puede suceder porque el cerebro ha aprendido a protegerse reduciendo la intensidad emocional o la persona se ha acostumbrado a no implicarse tanto emocionalmente. Pero a menudo no se trata de una frialdad real, sino que es una manera diferente de regular las emociones.
  • Tendencia a relativizar más: Muchas personas explican que después de una etapa emocional difícil relativizan más las cosas o las situaciones.
  • En algunos casos puede quedar cierta tendencia a evitar conflictos emocionales o a evitar hablar de sentimientos.

Un bloqueo emocional no supone necesariamente que la persona se convierta en una persona fría o distante. En la mayoría de casos, cuando se procesan y se integran bien las emociones, la persona logra conseguir tener una mayor madurez emocional y un aprendizaje vital que le permite tener una vida más plena y consciente.

¿Cuánto dura un bloqueo emocional?

No existe un plazo fijo. Un bloqueo emocional no suele aparecer de un día para otro: se instala de forma progresiva y, con el tiempo, la persona acaba acostumbrándose y percibiéndolo como su estado normal. Esa es precisamente una de las razones por las que puede prolongarse durante meses o años sin que se identifique como un problema.

Lo que marca la diferencia no es el tiempo transcurrido, sino si se aborda aquello que lo sostiene: el conflicto interno, la experiencia dolorosa o el estrés mantenido que lo originó. Cuando esa causa se trabaja, la conexión con las emociones se recupera de forma gradual.

¿Cuándo conviene consultar con un profesional?

Tiene sentido pedir ayuda cuando la desconexión emocional se mantiene en el tiempo, cuando interfiere en las relaciones, el trabajo o la toma de decisiones, o cuando reconoces que llevas tiempo funcionando en piloto automático sin saber muy bien qué sientes.

Un proceso de psicoterapia individual permite identificar qué está bloqueando el acceso a las emociones y recuperar esa conexión con acompañamiento profesional.

La consulta está en C/ Mallorca 419, en el Eixample de Barcelona, junto a la Sagrada Familia, y también atendemos online. Puedes llamar al +34 659 44 49 03, escribir a info@juditmarch.com o pedir cita desde el formulario de contacto, sin compromiso.


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Judit March

Dra. en Psicología Clínica y de la Salud. Terapia individual y de pareja.

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