Dolor crónico o de causa desconocida: abordaje des de la terapia psicológica

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Dolor crónico o de causa desconocida: abordaje des de la terapia psicológica

El artículo de este mes lo dedicamos a la terapias orientadas a tratar el dolor des del ámbito de la psicología. Transcribimos el artículo que publicamos para “especialistas.com” en el que hablamos sobre las técnicas psicológicas que se utilizan para aliviar o hacer desaparecer el dolor crónico o de causa desconocida.

Que tengais una feliz semana,

¿Terapia psicológica contra el dolor?

La terapia psicológica contra el dolor está cada vez más aceptada por la comunidad médica como un tratamiento eficaz para aliviar el dolor, encontrando psicólogos especializados en el tema no únicamente en las clínicas del dolor, también en las consultas de psicología en las que encontramos a profesionales que enseñan a sus pacientes técnicas efectivas para poder gestionarlo de manera adecuada.

Todos en algun momento de la vida hemos experimentado dolor físico: dolor de espalda, de cabeza, dolor producido por alguna contractura, etc…Muchos de estos dolores han sido pasajeros y otros, los más desafortunados, ha perdurado en el tiempo. La mayoría de las personas buscamos curas para los dolores producidos por sus diferentes dolencias o patologías orgánicas. Sabemos que existen dolores que no podrán ser aliviados, sin embargo, a partir de los resultados de diferentes investigaciones, sabemos que la mayoría de los dolores de nuestro cuerpo pueden disminuir y hasta llegar a desaparecer si aprendemos a gestionarlos y a identificar sus posibles fuentes.

La estadísticas más recientes confirman que la lumbalgia representa el principal motivo de consulta médica y la dolencia que más gasto provoca en el ámbito de la salud pública, llegando a ser la enfermedad que más bajas laborales ocasiona. En nuestro país, en  torno al 11% de las personas que la padecen convertirán su dolor en algo crónico (Breivik, Collett, Ventafridda, Cohen y Gallacher, 2006), llegando a interferir de manera significativa en sus vidas. Pero muchas otras veces, por extraño que pueda parecer, el problema puede superarse con terapia psicológica.

Dolor y emociones.

En nuestro país, ha habido cierta tendencia en pensar que el psicólogo era el especialista que trataba a los pacientes a los que los médicos no creían lo que contaban. Es habitual encontrarnos con pacientes que creen que han sido derivados al psicólogo porque se considera que su estado psicológico ha sido la causa de su dolor. La evidencia científica demuestra que el componente emocional es una importante fuente de generación de dolor físico.

Un estudio británico  concluyó que el mejor método no para aliviar, sino para curar los dolores de la zona baja de la espalda era la terapia de la conducta, “más barata y efectiva que los medicamentos y el ejercicio” (Lamb, Hansey, Lall et al., 2010). Así pués, el dolor suele ser el que origina el malestar emocional y son estas emociones las que pueden hacer que incremente el mismo.

El dolor, pués, existe y puede estar en mayor o menor grado en el interior de una persona. El modo como la persona explica el dolor o como reacciona delante de él es singular y particular en cada caso. Por su historia, por su manera de afrontar las adversidades, los problemas de la vida, podría afrontarlo con entereza, con desesperación, con serenidad, con irritabilidad, etc. Todas estas formas son reacciones posibles frente al dolor físico o psíquico, ya que ambos son indisociables.

¿En qué consisten las terapias psicológicas contra el dolor?

El ejercicio físico, la higiene postural y del sueño son aspectos importantes a tener en cuenta. Una dieta equilibrada y ejercicio físico moderado constituyen la primera línea de tratamiento del dolor. Después se situarían la fisioterapia y la terapia psicológica. En el campo de la psicología clínica, delante de las diferentes causas y tipologías de dolores, existen un tipo de intervenciones que van dirigidas a tratar los pensamientos, conductas y emociones implicadas en la gestión del dolor, son las llamadas Técnicas basadas en la terapia cognitiva-conductual.

TERAPIA CONTRA EL DOLOR

Estas técnicas consisten en una serie de estrategias y ejercicios orientados a mitigar el dolor. Los tratamientos cognitivos como la restructuración cognitiva, la solución de problemas, el manejo de la atención, el manejo de las emociones y la asertividad son técnicas que intentan proporcionar al paciente una serie de habilidades generales para la solución de problemas o de habilidades de afrontamiento que pueden aplicarse en un amplio abanico de situaciones o de estimulos estresantes capaces de provocar el dolor. Por otra parte, las intervenciones cognitivo-conductuales parecen ser más adecuadas para combatir la depresión, que puede actuar como precipitante o surgir como consecuencia del dolor, así como el afecto negativo que surge en el paciente tras los intentos insatisfactorios de controlar el dolor provocando muchas veces sentimientos de frustración, indefensión y falta de control.

Cualquier tratamiento psicológico para el dolor tendría que tener entre sus objetivos que la persona adquiriera y utilizara las técnicas necesarias para regular y aliviar el mismo, permitiéndole maximizar su funcionamiento diario para volver a ser productivo laboralmente y para permitirle encontrar satisfacción y alegría en la realización de sus actividades cotidianas.

El primer paso en la terapia consistiría en enseñar al paciente los factores que justifican el tratamiento para ayudarle a comprender que los pensamientos, las emociones y el comportamiento pueden influir en el dolor, destacando el papel que puede desempeñar el paciente en el manejo de su propio dolor. Es importante que el paciente entienda la relación que existe entre los aspectos psicológicos y el dolor, ya que conocerlo y comprenderlo es un modo operativo ya de tratar el problema.

En nuestro centro de psicología en Barcelona enseñamos a los pacientes las diferentes técnicas para poder gestionar y aliviar el dolor, así como el malestar emocional que ocasiona en la persona que lo sufre y que le impide disfrutar como antes de las actividades del día a día. El objetivo es que la persona pueda volver a tener una vida plena, recuperando muchas de las facultades que se han ido perdiendo, ya que el dolor físico limita la movilidad e inhibe a las personas en sus relaciones.

Muchos de nuestros pacientes llegan a la consulta explicando que los médicos a los que han consultado les han dicho que los dolores “están en su cabeza” y que no existe causa física que los puedan explicar. Y es que el dolor físico y el psíquico no se pueden separar ni dividir: un dolor físico genera una preocupación que afecta a nivel psicológico, y también puede ocurrir lo contrario: que una adversidad psicológica produzca un dolor físico. En cualquier caso, sabemos que el mismo necesita ser escuchado y atendido, porque la palabra es terapéutica y vinculante, porque cuando el paciente se queja, se queja por algun motivo, sea este motivo real, con una causa física, o mental o psicológica, efecto de algo que les está haciendo padecer en su mente y/o en su cuerpo.

Dra, Judit March, Doctora en psicología clínica y Psicoterapeuta.


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Judit March

Dra. en Psicología Clínica y de la Salud. Terapia individual y de pareja.

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